HACIA LA ADMINISTRACIÓN PROFESIONAL DE EMPRESAS FAMILIARES (Segunda Parte)

Continuando con lo mencionado en la primera parte de este artículo, sucedería  que además de que el padre fundador de la empresa y también de la familia, tiende a seguir tutelando la conducta de los vástagos extendiendo la jerarquía familiar a la empresarial y si alguno de ellos no colabora con él en la empresa, lo más común es que ejerza el chantaje al considerarlo como un elemento desleal a la familia, involucrando un aspecto meramente laboral con uno familiar, lo cual crea problemas de identidad con el vástago involucrado en este acto de intento de independencia personal.

Aún más, cuando hay más de un hijo en la empresa, suele utilizar el jerarca familiar y empresarial como piezas de ajedrez a sus vástagos, para conseguir sus fines de control personal sobre ellos de manera integral, por lo que al menor intento de sobresalir en la pirámide jerárquica de la empresa por alguno de ellos, utiliza al otro hijo como un instrumento para volver al redil al insubordinado.

Por eso cuando el fundador muere y los familiares toman el control de la empresa legada, se ven en la encrucijada de que el progenitor no los capacitó profesionalmente para tomar las riendas de la administración en forma adecuada y siguiendo la continuidad del fundador. Por lo que muchos optan por vender la empresa o en su caso contratar a un administrador profesional, el cual al llegar y asumir sus responsabilidades se encuentra con un verdadero caos administrativo, empezando con que todos los departamentos y/o gerencias están ocupados por la familia, lo cual origina como es lógico suponer cotos de influencia y poder, que en cuanto el administrador empieza a detectar desviaciones y a proponer correctivos correlativos, los afectados empiezan a formar un frente común contra el “extraño” que viene a tratar de cubrir sus deficiencias administrativas y en muchos casos descubre sus malos manejos financieros o administrativos, lo cual provoca una honda de indignación contra el “extraño entrometido” por ponerlos en evidencia entre ellos mismos y además altera la “regla sagrada” impuesta en la empresa y que es la de dejar hacer , dejar pasar y toda la familia contenta hasta que se desmorone la empresa heredada a los sucesores por el fundador.

Por todo lo anterior, administradores entra y salen de manera continua con una carga pesadísima de desaliento y frustración y con el firme propósito de no volverse a contratar con una empresa de esas características.

¿Uds. han tenido estos diferendos en su empresa familiar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *