Ignorancia Pasiva

Lean,  les comento y platico lo siguiente, conocí un caso de un acreditado bancario, que solicitó un crédito revolvente por sugerencia de su contador externo.

Se hizo todo el papeleo y le autorizaron el crédito por sus buenas referencias bancarias reflejadas en un excelente buró de crédito personal y de la empresa solicitante.

Pues bien, un buen día el empresario llama al contador y le dice que el banco lo engañó, que le dió un crédito simple y no el revolvente  que él solicitó.

El contador le dijo que eso no era posible porque el vio el contrato que firmaron y el avalaba que fue revolvente, pero el empresario le dijo que no era así por que cada mes pagaba puros intereses en cantidades muy similares y pues no entendía por qué pasaba esto.

El contador muy intrigado le solicito sus estados de cuenta del crédito en comento y cual va siendo su sorpresa, al observar que el empresario no supo manejar el crédito revolvente en forma ortodoxa y él con su proceder lo convirtió en la práctica en “simple” ¡pero con adeudo de capital perpetuo!.

Me explico, el empresario le dio al crédito revolvente el tratamiento de uno simple de “motu propio”, esto es, traspasó todo el crédito a su cuenta de cheques y ahí lo guardó ¡integro! por lo que ocupó toda la línea, generando un interés por todo el crédito “ocupado” y traspasado a la cuenta de cheques , por lo que cada mes únicamente pagaba intereses pero no capital y al final del periodo autorizado, debía el capital íntegro como el primer día, pero eso sí con la tarea cumplida mes a mes del pago religioso de los intereses devengados y el banco feliz de la vida.

O sea el empresario no entendió  que el “modus operandi” de un crédito revolvente es hacer disposiciones de la línea de crédito y cuando tenga recursos financieros reintegrar total o parcialmente lo que dispuso y así únicamente pagar intereses por el monto y el tiempo por el que se dispuso la línea de crédito y el excedente  de la misma que quedó disponible pero no retirada, no causa ningún interés en tanto no se utilice.

¡Dicen por ahí que no es pecado el no saber, sino el no preguntar!.

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