Ofrecimiento de créditos

Alguna vez efectuando una operación bancaria en la caja de un banco, la cajera me dijo en el proceso de la operación que tenía un crédito pre-aprobado y que pasara con un ejecutivo para que me lo abonaran de inmediato.
Lo anterior en la mayoría de las ocasiones se lo ofrecen a gente que anda en problemas económicos y pues de inmediato pasan a firmar el contrato correspondiente y salen del banco con un crédito autorizado y abonado.
Lo curioso es que con la emoción a cuestas, no reparan mucho en la tasa, el plazo, la comisión anual (en el caso de tarjeta de crédito), el costo anual total (CAT), Etc.

El cliente se retira “lleno de contento” por que el banco le reconoció de “motu propio” su valía como sujeto de crédito, pero surge una pregunta muy importante, cual va a ser el destino de ese crédito ya que si su obtención fue fortuita el destino puede ser igual.
Aquí cabe preguntar si es adecuado aceptar créditos no solicitados, pues aunque en mi artículo anterior reseñé un caso en el que cayó para un fin que ya estaba predeterminado, también puede darse el caso totalmente contrario.
Como corolario de lo anterior, podría parafrasear aquello que dice “que en esta vida nada es verdad ni mentira, sino todo es según del color del cristal con el que se mira”
Y me pregunto si alguno de Uds. ha estado en este escenario de vida.

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