¡Sorpresas te da la vida!

En mí diario trajinar por los caminos del crédito financiero, me topé con una situación muy curiosa por decir lo menos.

Sucede que una empresa solicitó un crédito bancario y después de satisfacer todos y cada uno de los requisitos solicitados, caímos en la cuenta de la reciprocidad que solicitaba el banco a cambio de sus favores crediticios.Sucede que además de la comisión por la apertura del crédito de referencia, le dieron otro crédito paralelo por un importe parcial (no solicitado) para la compra de un automóvil nuevo y el complemento lo cubriría la empresa solicitante con los recursos del crédito autorizado originalmente.

Ahora bien, no obstante lo anterior, hicieron contratar al dueño del negocio, aparte del seguro contra daños, responsabilidad civil y robo para el automóvil nuevo, otros tres seguros con cobertura amplia para autos de la misma empresa y además otro seguro adicional con cobertura de incendio para las oficinas administrativas de la empresa.

Así mismo dichas pólizas de seguros fueron cobradas en forma anual anticipada y además la agencia automotriz recomendada por el banco, no concedió el seguro anual gratuito en el caso de la adquisición del automóvil nuevo, práctica que es común en casi todas las agencias automotrices de automóviles nuevos.

Todo lo anterior con cargo a la cuenta bancaria donde se depositó el crédito obtenido, por lo que el mismo quedó disminuido en un 20% aproximadamente.
Aquí cabe preguntarse, si el solicitante del crédito estuvo de acuerdo con estas prácticas o se las impusieron voluntariamente a fuerzas.

Lo antes expuesto es muy común cuando los solicitantes de crédito no se asesoran con un profesional independiente versado en el tema.

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